La zona de actuación comparte territorio entre las provincias Teruel
y Zaragoza, siendo el eje del río Jiloca y la laguna de Gallocanta
los elementos vertebradores de la zona. Dicho territorio tiene una
unidad natural e histórica, ya que hasta hace poco más de un siglo
constituía la Comunidad Histórica de Daroca. Destaca
en la zona la importancia y variedad del medio natural. Ríos, lagunas,
bosques, estepas, numerosas especies, algunas de ellas de gran valor
ecológico, forman parte de las tierras del Huerva, Jiloca y Gallocanta.
La zona se enclava entre las ramas oriental y occidental del Sistema
Ibérico, de la cual forman parte las numerosas sierras de la zona.
La altiplanicie de Campo Romanos y la paramera de Blancas son el contrapunto
al paisaje arbolado boscoso de las sierras. No obstante, sin lugar
a dudas, el enclave de mayor valor ecológico es la Laguna de Gallocanta.
Situada a unos 1.000 m de altitud se caracteriza por recoger las aguas
de una cuenca endorreica -sin salida al mar- y la salubridad de sus
aguas. Su localización geográfica le hace ser una importante zona
húmeda en Europa para las aves migratorias, entre las que destaca
la grulla.
Esta zona también posee un rico patrimonio histórico, artístico y
cultural. Se pueden encontrar edificios tanto religiosos como civiles,
pueblos y lugares concretos que aún conservan el estilo de siglos
pasados, de la época de su construcción y remodelación. Destaca el
conjuntos de Daroca, pero son numerosos los pueblos en la zona que
ofrecen un atractivo patrimonio.
En lo que se refiere a las actividades económicas es el sector primario,
y concretamente la agricultura, el medio de vida más generalizado
en la zona. También tiene cabida la industria, que se dedica principalmente
a la transformación de las materias primas de estas comarcas. Para
terminar, el sector servicios, se concentra principalmente en el valle
del Jiloca.