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TERRITORIO
La zona de Los Monegros es una comarca natural identificada por valores
climáticos, de paisaje y culturales a lo largo de los tiempos. A estos
valores intrínsecos se han unido unas dinámicas económicas características
derivadas de la voluntad de sus habitantes de sobrevivir en un territorio
donde el agua escasea. A lo largo de muchos años, pero especialmente
en estos últimos, ha crecido entre sus habitantes una mayor conciencia
y voluntad de ser y pertenecer a Los Monegros.
La
comarca natural fue dividida administrativamente en el siglo XIX y
sus consecuencias no han pasado desapercibidas. El sur de Los Monegros
se ha encontrado no sólo con la barrera natural que representa la
Sierra de Alcubierre en toda su extensión, sino también con la barrera
administrativa que representa estar en dos provincias distintas, en
proyectos tan fundamentales para su supervivencia como han sido los
riegos: la distribución del agua que otros nos ceden.
La comarca natural está situada entre las provincias de Zaragoza y
Huesca, de límites imprecisos y que más o menos se corresponde con
el territorio que se extiende a ambas vertientes de la Sierra de Alcubierre,
entre el río Gállego y el Cinca por un lado y el Ebro y la Hoya de
Huesca por el otro.
Constituye uno de los ecosistemas más singulares de Europa. En esta
tierra se han descrito más de 150 endemismos de flora y fauna, especies
que sólo se han podido emparentar con algunas halladas en las estepas
asiáticas.
Para conocer a fondo Los Monegros es preciso pasear por la Sierra
de Alcubierre, por el barranco de la Estiva, rico en especies de pájaros,
por las riberas del Alcanadre, la Serreta Negra, la Val de Liberola,
el Vedat, la gran llanura endorreica con sus saladas y hoyas, el Saso
de Osera por Monegrillo o el de Santa Cruz y los alrededores de Castelflorite.
Especial relevancia tiene la Laguna de Sariñena, convertida en el
primer humedal en importancia de Aragón, con algo más de 200 hectáreas.
De origen endorreico, es un auténtico paraíso para ornitólogos y aficionados
a la observación de pájaros.
En Los Monegros se da una conjunción de estilos arquitectónicos, que
permiten contemplar desde las torres de estilo mudéjar de Torralba,
Alcalá, Alcubierre o el templo de Nuestra Señora de la Asunción en
Perdiguera, hasta el gótico de tintes aragoneses de las iglesias de
Sena, Lanaja, Pallaruelo, Grañén, Senés, Alberuela -población que
cuenta con restos de un impresionante castillo árabe-, Capdesaso o
Poleñino. También del gótico son los retablos de extraordinaria luminosidad
como el de Grañén o los de Lanaja, Almudévar, Castejón de Monegros,
Pallaruelo y Lastanosa.
En Sena se puede admirar su ayuntamiento, con lonja porticada, y el
antiguo convento de las Carmelitas Descalzas; castillos de corte palaciego
en Albero Bajo, Sangarrén o Barbués. En Villanueva de Sijena se encuentra
la casa natal de Miguel Servet, en estos momentos en fase de restauración.
Es necesaria una mención aparte para el recinto monástico de la Cartuja
de las Fuentes, a escasos kilómetros de Lanaja. La primera fundación
Cartuja de Aragón, iniciada en el siglo XV si bien concluida en el
XVIII. En su interior se encuentran más de 2.000 metros cuadrados
de pinturas al fresco de fray Manuel Bayeu. Este sucinto inventario
debe incluir a San Caprasio, donde se pueden ver ermitas excavadas
en la roca que, ocasionalmente, están habitadas por monjes, herederos,
todavía, de la tradición instaurada por los originarios anacoretas
visigodos. |
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