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EL LEADER EN ARAGON

En nuestra comunidad autónoma sólo tres zonas fueron receptoras del primer programa LEADER: Jiloca-Gallocanta, Maestrazgo y Sobrarbe Ribagorza, asociaciones constituidas con la finalidad exclusiva de gestionar el programa comunitario con una inversión total de 3.495 millones de pesetas, un 11,1% más al coste previsto inicialmente, incremento a cargo básicamente del sector privado y de la administración autonómica.

Se le dio un mayor peso específico al turismo rural que, junto al apoyo a las PYMES, acumuló el 84,3% de los recursos financieros. La respuesta de la población al proyecto fue muy positiva y se reconoció como un punto importante el aspecto endógeno del grupo en la respuesta social conseguida.

Click para ampliarYa en 1995 se produjo la articulación de la iniciativa LEADER II en la esfera suprarregional, materializada en la Decisión C (95) 1309/11, de 27 de julio, por la que se aprueba el programa regional y el convenio de constitución del Organismo Intermediario firmado el 28 de septiembre de 1995 por las tres Administraciones (Comisión Europea, Ministerio de Agricultura y Departamento de Agricultura y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón).

El éxito de la primera iniciativa animó a otras comarcas, de tal forma que para el programa LEADER II (1995-1999) fueron trece grupos, incluidos los tres del primer programa, los territorios que se conformaron como grupos de acción local: Bajo Martín, Calatayud, Gállego-Sotón, Jiloca-Gallocanta, Maestrazgo, Mar de Aragón, Mezquín-Matarraña, Moncayo, Monegros, Prepirineo, Sobrarbe-Ribagorza, Somontano y Sierra de Albarracín. El territorio implicado ha pasado a ser más del 50%, con 451 municipios que representan a una población de 224.360 personas.

En todas estas zonas se han llevado a cabo diversos proyectos para valorizar los recursos ambientales y patrimoniales. A pesar de que en algunos casos se ha buscado un modelo de gestión integral del medio ambiente y del patrimonio, han sido las acciones puntuales las más numerosas, como recuperación de espacios degradados, creación de centros de interpretación, promoción, planes de riberas, señalizaciones y limpieza de sotobosques o restauración de patrimonio arquitectónico, entre otras muchas actuaciones que sientan las bases de acciones futuras y que han servido ya para que la población de las diferentes zonas tome conciencia de la riqueza natural del entorno en el que vive y de la necesidad de mantenerlo vivo y potenciarlo siempre dentro de un desarrollo sostenible.

De acuerdo al mecanismo LEADER de participación y transparencia, se ha hecho un gran esfuerzo en la difusión de la labor que se podía aportar a la población, estableciendo una metodología. Todos los grupos han realizado planes de difusión para llegar a todos los rincones de sus zonas, para los que han realizado encuentros, edición de boletines informativos, participación en numerosas ferias. Todo esto ha sido más eficaz a medida que se empezaban a mostrar resultados, proyectos concretos llevados a cabo por gente de la zona dando una mayor confianza a nuevos promotores. Ha sido importante ver como la población local podía participar activamente en actuaciones que iban a tener una repercusión positiva en su comunidad.

Por otro lado, se pone gran empeño en fomentar la llamada sociedad de la información, para paliar el secular aislamiento de las zonas rurales. Internet, telefonía móvil o recursos multimedia están generalizados en las zonas LEADER.

La formación es condición imprescindible a la hora de dar solidez a los proyectos de desarrollo local, sobre todo en calidad e innovación, por ello una de las principales preocupaciones al respecto ha sido el diseño de un amplio programa formativo adecuado a las necesidades de cada una de las zonas.

Prácticamente todos los sectores económicos y grupos de población han tenido opción a participar en las diferentes propuestas organizadas por los grupos. Se han financiado acciones de dinamización de la población y cursos de informática, gestión empresarial, calidad en turismo rural, gastronomía, patrimonio, transformaciones de productos locales, artesanías. Además, se realiza una importante labor con escolares o jóvenes, con la finalidad de concienciar a estos de las posibilidades que les puede ofrecer su zona fomentando así su futura permanencia.

Una de las prioridades de los Grupos de Acción Local desde su constitución fue trabajar para dinamizar a los habitantes de los pueblos. El respaldo al asociacionismo y la organización de actos implicando a la población local han sido las dos áreas de actuación. Quedaba un largo camino por recorrer, ya que en muchas localidades apenas existían asociaciones. El primer paso fue movilizar a la población en el momento de constitución de los diferentes grupos, al intentar que todos los sectores económicos, sociales y políticos de la zona correspondiente estuvieran representados.

Desde aquel momento, se ha tratado de impulsar no sólo la creación de asociaciones sino también la ayuda a las ya creadas, fomentando la colaboración y mostrando las ventajas de estar unidos cuando se quieren lograr objetivos comunes. Asimismo, se les ha prestado ayuda financiera y técnica para la realización de determinadas actuaciones, como la organización de eventos, la formación o la elaboración de material promocional.

La labor desarrollada estos años ha posibilitado que hoy se pueda estar hablando de asociaciones, prácticamente, en todos los sectores de actividad: turismo rural, cultura, artesanía, agroalimentación. En algunas zonas, además, se ha creado un importante tejido asociativo con un modelo de trabajo para mejorar la situación en los diferentes aspectos económicos, sociales y culturas de estos territorios.

Otro ámbito de actuación ha sido la organización de actos en los que ha sido necesario contar con la participación de los habitantes de cada zona. Las ferias y la recuperación de tradiciones que se habían perdido, todo ello con un componente lúdico, han sido protagonistas en los territorios LEADER, cosechando importantes éxitos de participación.


Turismo

En el apartado económico, entre las medidas que propone el programa LEADER, el turismo ha sido la que más deprisa ha alcanzado altos niveles de compromiso. El medio rural detectó muy pronto las posibilidades que había en el área del turismo interior, hace algunos años todavía sin explotar, y que ha alcanzado un importante nivel de desarrollo, atrayendo a numerosos turistas a zonas rurales en las que antes apenas se había desarrollado este sector.

El papel de las viviendas de turismo rural cobra especial relevancia como motor de desarrollo, que ha hecho posible superar el aislamiento de los pueblos y crear economías complementarias, que han facilitado la participación de la mujer en el mundo laboral. Sin olvidar, la restauración de edificios emblemáticos o de interés patrimonial, como los denominados hoteles con encanto y hospederías, que ofrecen altos niveles de calidad y que se han convertido en el destino preferido de quienes buscan otra forma de disfrutar de su tiempo libre. Otro aspecto sobre el que se ha trabajado ha sido la oferta para un público más joven, relacionado con el deporte y amante de la naturaleza, en el que se enmarcan los cámpings, albergues y refugios de montaña.

El LEADER ha sido respaldo de toda una oferta complementaria de ocio, que ha ido surgiendo en el medio rural. De esta forma, se ha conseguido alargar la estancia del turista, pero también ampliar la estacionalidad de esas visitas y se han potenciado actividades deportivas y subvencionado empresas de tiempo libre (rafting, parapente, hípica, etc.). Otro punto importante ha sido el apoyo a la recuperación de senderos, elaboración de rutas senderistas e hípicas, acondicionamiento de espacios de recreo; creación de centros de interpretación y museos y el impulso a la rehabilitación de patrimonio. Todo ello dentro de una estrategia en la que se ha implicado todo el territorio y siempre basada en los principios del desarrollo sostenible.

Pymes y artesanía

Es en este sector en el que más puestos de trabajo se han creado y consolidado, ante la mejora y ampliación de empresas del medio rural, y la creación de otras, paliando así la despoblación del medio rural, ya que un mayor número de habitantes puede permanecer en la zona. Aunque en general son empresas muy pequeñas, incluso microempresas, de carácter prácticamente individual, sumadas tienen un importante peso económico. Es el sector en el que más ha primado el esfuerzo de los promotores privados que ponen las bases del desarrollo y el que más importancia tiene en la economía de estas zonas.

Ha supuesto un decisivo apoyo y motor para la diversificación de las economías locales, se han subvencionado proyectos muy diferentes, desde pequeños comercios a medianas empresas de transformación, construcción, servicios para la población. Especial importancia tiene el mantenimiento de un mínimo de servicios adaptados a las bajas densidades de población. Se incluyen en este apartado las pequeñas empresas y negocios tales como asesorías, albañiles, electricistas, fontaneros, tiendas, bares, peluquerías etc. Su aportación es significativa por el valor añadido que generan, frenan la descapitalización del medio (el dinero se queda en la zona) y suelen resultar imprescindibles a la hora de desarrollar iniciativas en las que intervienen diferentes sectores, además de contribuir a fijar un mínimo de población, que ve como mejora su calidad de vida.

También dentro de esta submedida se ha respaldado el trabajo artesano, incluso se han realizado acciones de recuperación de antiguos oficios artesanos. A la hora de subvencionar estos proyectos se han tenido en cuenta diferentes cuestiones: su capacidad de generar empleo sobre todo para jóvenes y mujeres, sectores de la población que más problemas encuentran en el mundo laboral y que en el medio rural son imprescindibles para que el pueblo no muera; las necesidades de las zonas respecto a determinados servicios; el respeto a valores medioambientales o su nivel de innovación.


Valorización y Comercialización de la Producción Agraria

A pesar de que LEADER no contempla ayudas que supongan el aumento de la producción agraria no ha dejado de lado el sector primario. Las actuaciones se han llevado a cabo de distintas maneras. Por un lado, en la búsqueda de actividades más competitivas y no tan dependientes de las ayudas de la PAC. Ha sido una apuesta por una agricultura alternativa. Así se pone de manifiesto con la producción y transformación de plantas aromáticas y medicinales, un campo que ofrece nuevas oportunidades relacionadas con su transformación en esencias y planta seca, sobre todo, si va asociada a certificaciones biológicas. Lo mismo sucede con la agricultura ecológica, con un mercado en claro crecimiento y cuya importancia ha sido reconocida ya incluso por el Consejo de la UE.

Pero por otro lado, se ha respaldado sobre todo el campo de la transformación de productos derivados del sector primario ya que está constituyendo un aporte importante a las economías del medio rural. La transformación de productos agroalimentarios es el sector en el que más proyectos empresariales han sido subvencionados: queserías, embutidos, productos de repostería, chocolates, conservas, mieles, vinos y licores, azafrán… Primando la elaboración artesanal y la calidad.
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