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El
funcionamiento y gestión de la iniciativa implica la creación de
estructuras asociativas o grupos de acción local, de los que forman
parte los interlocutores y agentes sociales, privados y públicos,
representativos de la población de cada zona. Cada grupo dispone
de los medios para contratar el personal necesario para la aplicación
de un programa concebido localmente. Entre los principios de funcionamiento
figura que las acciones deben conformar un conjunto coherente y
con capacidad para estimular y producir resultados tanto a corto
como a largo plazo.
Su composición básica en general es una asamblea general y una junta
directiva o consejo de coordinación, que es el órgano elegido por
la asamblea para la gestión del programa. Están formados por entidades
de la zona, como ayuntamientos y mancomunidades, sindicatos, asociaciones
empresariales, asociaciones socioculturales, cooperativas agrícolas
y personas físicas en algunos grupos.
Su línea de trabajo pasa por el diseño de una estrategia común y
acciones innovadoras para el desarrollo de una zona. Se consideran
innovadoras las nuevas formas de valorización de los recursos locales,
las acciones que aportan nuevas respuestas a los problemas de las
zonas rurales y la aplicación de innovación tecnológica. El Grupo
de Acción Local es el encargado de elaborar, partiendo del conocimiento
que tiene del entorno en el que viven, un programa de desarrollo
específico estructurado en torno a los siguientes puntos:
- Apoyo técnico al desarrollo rural
- Formación profesional y ayuda a
la contratación
- Turismo rural
- Pequeñas y medianas empresas, artesanía
y servicios
- Valorización-comercialización de
la producción agraria
- Conservación y mejora del medio
ambiente
Los centros de gestión realizan un trabajo de campo directo y poseen,
por ello, un conocimiento tal de la realidad local que permite la
eficaz movilización de los recursos del territorio. La clave del
funcionamiento de estos centros reside en su estrecha colaboración
con los agentes públicos y privados del medio rural más inmediato
desarrollando así un importante papel como dinamizadores sociales
que, además de aprobar subvenciones, facilitan la implantación de
nuevas empresas acordes a las características del territorio y a
la población rural, que tradicionalmente se ha considerado bastante
estática.
Otra característica esencial es la apuesta por el trabajo conjunto,
que no se limite a los Grupos de Acción Local. Se trata también
de procurar una organización vertical eficaz de trabajo conjunto,
en el que se integren los diferentes niveles de colectividades territoriales,
las agencias nacionales o regionales de desarrollo, las instituciones
y la Unión Europea. En este sentido, se hace referencia a la creación
de redes regionales, así como en el ámbito nacional e internacional
para favorecer los intercambios de experiencias y de tecnologías,
y alentar la cooperación para alcanzar el objetivo común: el desarrollo
de las zonas rurales.
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