RADR
red aragonesa de desarrollo rural 
| Portada | Red Aragonesa de Desarrollo Rural | Grupos de Acción Local | Revista |
Agenda | Noticias | Solicitar Información | LEADER y LEADER + | Zona Socios |
MENÚ PRINCIPAL
LEADER + | CONTEXTO Y OBJETIVOS
Portada
Red Aragonesa de Desarrollo Rural
Grupos de Acción Local
Revista
Agenda
Noticias
Solicitar Información
LEADER y LEADER +
PRODER
Zona Socios
E-Mail
Enlaces
 
CONTEXTO

Las zonas rurales de la Comunidad se enfrentan a una serie de problemas que pueden poner seriamente en peligro su futuro, como por ejemplo, el envejecimiento de la población y el éxodo rural, que persisten en algunas regiones, o la pérdida de empleos. No obstante, cabe señalar que algunas regiones han reuelto con éxito tales dificultades, puesto que han conseguido poner en marcha una dinámica territorial que revela su capacidad para encontrar nuevas soluciones a los retos a los que se enfrentan.

Leader I marcó el inicio de una nueva concepción de la política de desarrollo rural basada en un enfoque territorial, integrado y participativo. Leader II difundió el enfoque de Leader I, concediendo particular importancia al carácter innovador de los proyectos. Las principales aportaciones de la iniciativa Leader son los siguientes:

     - Movilización de los agentes locales para que procedan a una reflexión y se responsabilicen del futuro de su territorio.
     - Aplicación de un enfoque territorial descentralizado e integrado basado en un proceso ascendente
     - Apertura de la zonas rurales a otros territorios, mediante el intercambio de experiencias gracias a la constitución de redes
     - Posibilidad de financiar operaciones de pequeña envergadura cuando existan intermediarios administrativos, técnicos y financieros dispuestos a brindar su apoyo a las personas que presenten pequeños proyectos.

No obstante, en varios estados miembros la aplicación Leader II ha topado con problemas como, por ejemplo, ciertos retrasos en la selección de los beneficiarios, y, por consiguiente, en la puesta en marcha de los programas, la precariedad de las asociaciones creadas debido a una mala definición de funciones, la acumulación de procedimientos diversos y una dispersión de los recursos financieros entre un número muy elevado de grupos de acción local que han restado eficacia a las intervenciones.

A pesar de estos problemas, la excelente imagen de que goza en general la iniciativa Leader no se ha visto alterada, y se ha afianzado la convicción de la necesidad de mantenerse en la línea adoptada en 1991 y perseverar en ella. Tal continuidad es tanto más deseable cuanto que, en los próximos años, las zonas rurales deberán proceder a una adaptación de su estructura sosioeconómica con objeto de dar respuesta a los retos y limitaciones derivados, en particular:

     - De los cambios que se han producido en el sector agrario a raíz de la reforma de la política agrícola común, y de las crecientes exigencias de los consumidores en materia de calidad de los productos.
     - De una toma de conciencia cada vez más generalizada de los problemas medioambientales.
     - De una integración cada vez mayor de la economía mundial.
     - De una aceleración en el empleo y la difusión de las nuevas tecnologías.

En el caso de las zonas rurales, es cada vez más evidente que la creación o el mantenimiento de productos y servicios competitivos y duraderos sólo podrá conseguirse mediante la valorización de sus recursos específicos a través de una actuación integrada en una estrategia territorial oportuna y adecuada al contexto local.

Sin embargo, dicha actuación será mucho más eficaz si logra inscribirse en una política comunitaria y en unas políticas nacionales y regionales capaces de brindar el marco, los medios y el impulso necesarios para que las zonas rurales y su población puedan aprovechar las oportunidades de desarrollo y convertirlas posteriormente en proyectos concretos gracias a los medios y mecanismos adecuados.

El nuevo Reglamento (CE) nº 1257/1999 del Consejo, de 17 de mayo de 1999, sobre la ayuda al desarrollo rural a cargo del Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola (FEOGA) y por el que se modifican y derogan determinados Reglamentos ( 1 ) incluye una amplia gama de medidas destinadas a ayudar a las zonas rurales a aplicar una política que no se limite a reforzar la competitividad del sector agrario, sino que impulse asimismo el desarrollo de nuevas actividades y fuentes de empleo a fin de que las zonas rurales sigan formando un tejido económico y social dinámico y saneado.

Desde esta perspectiva, la política de desarrollo rural se convierte en el segundo pilar de la política agrícola común y sigue constituyendo un elemento importante de la política de cohesión económica y social.

No obstante, por sí solos, los grandes programas aplicados en virtud del Reglamento (CE) nº 1257/1999 y de los Reglamentos sobre los Fondos Estructurales difícilmente pueden resolver todos los problemas de las comunidades rurales, dado el alcance local de éstos y la necesidad de tener más en cuenta las iniciativas de la población local.
 
Introducción | Contexto y objetivos | Mecanismos y medidas | Aplicación
Contribución de la comunidad a la financiación de LEADER+ | Calendario | Anexo
| Portada | Red Aragonesa de Desarrollo Rural | Grupos de Acción Local | Revista |
© 2000 Red Aragonesa de Desarrollo Rural
Developed by  Net2u_