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Aragón

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Aragón en el nuevo espacio de cooperación de la diagonal continental de la europa sudoccidental

Aragón se caracteriza en este contexto por una grave dualidad funcional y económica entre el área de dominio de la actividad industrial de Zaragoza y su área de influencia, cuyo dinamismo empresarial protagoniza el eje del Ebro, y el resto de Aragón, donde predomina la actividad agraria.

Las limitaciones principales se encuentran en la escasa densidad de población, el estancamiento demográfico, la concentración poblacional en Zaragoza, la falta de desarrollo de las comunicaciones y la incapacidad de una desestructurada red urbana para vertebrar el territorio y alcanzar una masa crítica que hagan viables equipamientos y servicios públicos para el desarrollo regional.

El sector industrial, con un peso relativo superior a la media de la CE, está consolidado y su especialización en el automóvil ha reactivado la economía; por el contrario, las actividades industriales se encuentran maduras, perdiendo competitividad en el mercado único, y la especialización ha creado un complejo dependiente. Concentrado en servicios de baja productividad y sobre la base del dinamismo empresarial urbano, ha crecido un sector terciario que precisa desarrollarse, especialmente los servicios a la empresa y los basados en nuevas tecnologías.

El sector agrícola se concentra en productos excedentarios y de escasa viabilidad en el contexto de la PAC, de rentabilidad baja, poco industrializados y en manos de pequeñas empresas muy limitadas para competir internacionalmente. El sector se ve sometido a una fuerte reestructuración con una fuerte pérdida de empleo, cifrada en el 35% para la década de los 80 y con previsión de aumento por el impacto de la PAC: las perspectivas apuntan al declive de los cultivos tradicionales, con tendencia a la gradual desaparición de los cereales de secano en Huesca y Teruel, y a la insuficiencia de las iniciativas de calidad agroalimentaria. El auge del agroturismo se enfrenta a dificultades como las insuficiencias en infraestructuras turísticas, la falta de articulación de los canales de comercialización de la nueva oferta rural o la concentración turística en torno al esquí en el Pirineo, en contraste con el escaso desarrollo turístico al sur de la región.

Los determinantes del desarrollo regional

El alto índice estadístico de internacionalización económica se consigue gracias a unas pocas empresas multinacionales que copan las relaciones económicas exteriores, en contraste con el numeroso resto de empresas de poca vocación o preparación para exportar y competir con el exterior.

En los últimos años se ha iniciado un proceso de mejora de las infraestructuras de apoyo a la actividad productiva, aunque sigan existiendo ciertas insuficiencias en este campo en algunos casos limitados a algunas zonas, como la falta de suelo industrial mejorado, de servicios para las empresas e infraestructuras energéticas e hidráulicas, o como las dificultades de las PYME para acceder a los mercados financieros. También a pesar de la mejora experimentada en los últimos años, los equipamientos sociales se concentran en Zaragoza y valle del Ebro, siendo su dotación insuficiente en extensas zonas rurales, lo que supone una agravante de la desestructuración de la red urbana.

Se detectan deficiencias en el tratamiento de residuos urbanos e industriales, en la calidad del agua de la capital regional y en el efecto de la presión turística sobre el Pirineo; y a ellas se suman los efectos de desertificación, erosión de suelos, deforestación y abandono de tierras.

La localización estratégica de Aragón, por su buena accesibilidad a los mercados europeos, reduce sus ventajas al importante nodo de comunicaciones de Zaragoza y a su entorno inmediato, aunque llama la atención la infrautilización del aeropuerto; fuera de este espacio hay carencias en infraestructuras viarias norte-sur y en conectividad entre centros urbanos.

Entre las debilidades de los recursos humanos en Aragón hay que citar el peso excesivo de la formación universitaria en detrimento de la formación profesional, peor considerada socialmente, ciertas carencias en la relación entre Universidad y empresa, y los bajos índices de inversión empresarial en formación. El sistema educativo aún tiene que hacer algunos esfuerzos para adaptarse a las necesidades del mercado de trabajo y mejorar los índices de fracaso escolar. Estos índices y el de envejecimiento demográfico podrían causar un déficit futuro de mano de obra cualificada. La limitada capacidad financiera para la innovación, los todavía bajos niveles de cualificación tecnológica de los recursos humanos, de introducción de tecnologías y de esfuerzo investigador en la empresa limitan la capacidad para avanzar en productividad y competitividad.

Los desafíos

El reto del futuro es un cambio estratégico del modelo productivo que implicaría la consolidación de un medio rural vivo, innovador y dinámico, que aplica nuevas tecnologías y desarrollo productos locales en los mercados; la mejora de la competitividad del sector agroindustrial; el desarrollo de alternativas tanto a los cereales afectados por la PAC como a la reestructuración de la industria automovilística; la modificación de la tendencia al dualismo económico y social que supone vertebrar el territorio, mejorar la equidad territorial y social, desarrollar el sistema de núcleos urbanos medios y pequeños y ligarlo al sistema internacional; y mejorar la conectividad internacional por los Pirineos y por vía aérea

Última actualización el Miércoles, 14 de Julio de 2010 12:50  

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