Los dos territorios
transfronterizos presentan problemáticas similares en cuanto
al desarrollo de sus espacios rurales al igual, en buena parte,
que el resto de los pertenecientes a las regiones interiores de
Francia y Península Ibérica. Estas regiones interiores,
aún dentro de la heterogeneidad que les diferencia, se identifican
como un marco espacial con ciertas características comunes
y fortalezas que les unen cuando se trata de plantear sus propias
estrategias de desarrollo en el marco tanto de un escenario internacional
turbulento y en buena medida perjudicial como de un escenario europeo
de pérdida de competitividad frente a buena parte del resto
de regiones europeas.
Así, los territorios comprendidos en este proyecto se enmarcan
en el nuevo espacio de cooperación, cohesión y desarrollo
entre el arco atlántico y el arco mediterráneo que
suponen las regiones interiores de la llamada "diagonal continental".
Los socios en el proyecto gestionan programas de desarrollo y de
formación para el desarrollo de los territorios regionales
de Aragón, particularmente las provincias de Huesca y Zaragoza,
y de Midi Pyrénées, específicamente Hautes-Pyrénées
y Haute- Garonne.
Los territorios de los socios en el proyecto se caracterizan por
un medio natural que ha condicionado las formas de ocupación
del territorio, principalmente en cuanto a baja densidad de población
y suburbanización, los sistemas de producción agraria,
caracterizados por el predominio de la agricultura extensiva, y
un desarrollo industrial marcado por la coexistencia de grandes
empresas externas junto con sistemas locales
de PYME.
Pero si ha habido un condicionante importante y decisivo ha sido
la limitación que el medio físico ha impuesto al desarrollo
de las infraestructuras de transporte, lo que se pueden encontrar
enclaves e amplios territorios al margen de los grandes ejes de
comunicación europeos. Se trata de un medio natural difícil,
caracterizado por un relieve abrupto en el que emergen los Pirineos
como gran barrera transfronteriza a la comunicación entre
los territorios rurales interiores franceses y españoles.
A ello se suman condiciones climáticas y edafológicas
desfavorables para la actividad agraria.
Como contrapartida, y en buena parte gracias a estos mismos condicionantes
físicos, pervive un patrimonio natural destacable y un rico
patrimonio cultural que ofrecen un fuerte potencial para el desarrollo
económico.
En este sentido, la cadena pirenaica se impone como barrera entre
los territorios socios españoles y franceses y sigue siendo
un elemento determinante de sus dinámicas
evolutivas.
Los territorios de los socios tienen escasas vinculaciones entre
sus unidades estratégicas de decisión territorial
y comparten un escaso número de proyectos de futuro comunes.
Sus espacios sólo se articulan de manera decisiva en el área
de influencia de la potente red urbana conectada por un buen sistema
de transportes y comunicaciones de Haute-Garonne allí hasta
donde llega el área de influencia metropolitana de Toulouse,
en un espacio fuertemente urbanizado y autónomo en materia
de desarrollo económico. Por otra parte, no es despreciable
el riesgo de que un desarrollo de la estructuración entre
grandes y ciudades y de sus conexiones con los grandes centros europeos
corra el peligro de aumentar la perifericidad de las zonas rurales
y el dualismo entre los centros urbanos y las zonas rurales interiores.
Las zonas menos periféricas de Hautes-Pyrénées
y Zaragoza se pueden considerar como espacios integrados en redes
de ciudades medias, cuyo desarrollo está ligado a su conexión
con sistemas urbanos que cuentan con una oferta de servicios adecuada
a sus demandas, suponen mercados locales de importancia relativa,
ofrecen salida a las redes internacionales de transporte y comunicaciones
y disponen de cierta capacidad de innovación tecnológica
y emprendedora. En estas zonas el sector agrario ya no desempeña
un papel determinante del crecimiento.
El resto del territorio se puede calificar como espacios interiores
frágiles con un desarrollo fuertemente ligado a la actividad
agraria de valor añadido no optimizado. En estas zonas los
sistemas urbanos tienen un dinamismo reducido y la estructura urbana
no está bien articulada. Se trata de zonas cuyos sistemas
productivos se articulan en torno a actividades agrarias e interindustriales,
en general intensivas en mano de obra y bajo nivel tecnológico.
También se caracterizan por un alto grado de perifericidad
y por un dinamismo demográfico débil, con una estructura
de población envejecida y una densidad de población
muy baja que llega a afectar a amplias zonas en forma de desertificación.
En la perspectiva de la reestructuración de los sistemas
productivos locales y regionales, y de la diversificación
del tejido productivo, de las regiones rurales interiores, resalta
mejor la posibilidad de que éstas pueden beneficiarse de
la cooperación interregional orientada no sólo hacia
el equilibrio en el desarrollo de la estructura urbana o al desarrollo
conjunto de las infraestructuras estratégicas, por ejemplo
en forma de redes inter-regionales entre zonas periféricas
y redes generales de transporte y telecomunicación, sino
también, y sobre todo en el marco de este proyecto, hacia
la complementariedad entre sus estrategias de desarrollo, sus recursos,
también humanos, y la adaptación de sus sistemas productivos.
Una necesidad de reestructuración de los sistemas productivos
locales y regionales que, acentuada en un contexto demográfico
deprimido y limitado en cuanto a la cantidad y calidad, y cualificación,
de sus recursos humanos, debe regirse por la innovación y
la cooperación y organización en red.
En este contexto surge la necesidad de establecer políticas
de desarrollo territorial que consideren la formación de
redes de organizaciones especializadas que hagan posible la coordinación
sinérgica en materia de impulso a la innovación, al
servicio del desarrollo territorial, y de mejora de la calidad de
los recursos humanos. |